domingo, 6 de noviembre de 2016

DIY: Redecorando mi entradita (parte 2)

Ya había buscado diferentes ideas para construir yo misma  un mueblecito para la entrada con un par de palés, pero paseando el otro día por el centro de Sabadell, entramos en la tienda que hay de “EMAUS”, que como bien sabéis es de mercancía de segunda mano y con fines benéficos, y allí estaba “MI MUEBLE”, y por el módico precio de 10 Eurillos.

El proceso es el mismo que con el perchero:  Quitar los tiradores, desmontar la trasera superior, limpiar el polvo y lijar bien.



 
 Le di una mano de pintura de la que todavía me quedaba del perchero, y me cubrió bien todo el mueble.


 
Una vez pintada la parte exterior, decidí que el mueble quedaba muy alto y no me serviría como banco, por lo que arriesgándome a tener que desechar el mueble, cogí a caladora y corté el sobre del mueble.
 
 Por suerte el sobre iba encolado y yo no me torcí mucho al cortar, así que el resultado me gustó.
Terminé de lijar los cajones, y también lijé el cajón sobrante, al que posteriormente corté su zona porque pensé que podría quedar bien en la parte de atrás del banco. 

Tras darle una capita de pintura a todos los cajones, consulté a mi amiga Laura, que es decoradora y sabe un montón, y me sugirió  hacer decopatch en el frontal del cajón que haría de respaldo del mueble para que de ese modo quedara a en sintonía con el perchero. Como no tenía más papel de pergamino, tiré de una servilleta con motivos musicales, que me pareció que era lo más parecido al pergamino (tengo que agradecer a Cris -Marieta vola vola- que me introdujera en el mundo del decopatch para mi desconocido hasta que la conocí).
Al igual que con el perchero, una vez seco el papel, lijé los bordes de los trocitos  para darle un toque antiguo, después, con “no mas clavos” enganché el frontal a la trasera del mueble y lo sujeté con unos sargentos para que quedara bien a la altura que yo quería.
 
Y tras poner los pomos, que también los he elegido diferentes (no hay dos iguales), éste es el resultado.
Cada día me encuentro la mochila de mi hija tirada en el suelo, cosa que no me gusta en absoluto.  La solución…..  otro perchero.
Ahora unos retoque finales…. Los interiores de los cajones.

 
Para unificar toda la entradita le he dado una mano de pintura a mi armario zapatero. No me acaba de convencer mucho porque los estilos de los muebles son muy diferentes, pero así se queda. El resultado final...  con gato incluido ;)
Como ginda al pastel decidí comprar una espuma a medida (la compré en el mercadillo), para hacer un cojín al mueble.  Una vez acabado la tela que he elegido no me convence mucho, pero  de momento la disfrutaremos tal cual (unos lo disfrutan más que otros...).

 Y como no se quien dice, en la vida SIEMPRE hay que tener objetivos, y en mi caso el próximo será una idea que he visto en Pinterest para conseguir más espacio en la cocina, pero eso será en  otro post.
 
Ciaaaao!!

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